Juventud divino tesoro

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Cuando eres joven tiene unas inquietudes muy distintas a las que puedes sentir cuando eres adulto, cuando apenas eres un muchacho no piensas en el mañana solo en el hoy, lo que vas a hacer esta tarde, y como mucho donde va a ir mañana o el fin de semana, a medida que vas creciendo otras cosas más importantes te preocupan, que estudiar, que carrera elegir, donde pasar las vacaciones de verano, con quien compartir tus momentos…todas estas cosas que te preocupan y que te darás cuenta cuando llegues a la edad adulta de que eran niñeces sin importancia, que lo bueno está por llegar.

En la adolescencia entre los catorce y los diecisiete o dieciocho años, lo que más te importa es tu moto, tu scooter, te pasas media vida en el desguace scooter tuneándola y poniéndole lo último de lo último en tubos de escape y en pegatinas de neón. Esta práctica es muy común en estas edades ya que lo único que se hace es estudiar y salir con los amigos.

Después se cumplen los veinte y ya se tiene novia y lo que antes eran problemas ahora ya no lo son, y lo que antes no lo eran ahora sí. Un lio de vida pero que es muy real. Antes cualquier cosa te iba bien y ahora eres más exigente con todo y con todos.

Cuando llegas a la edad adulta, terminas los estudios consigues un trabajo bien remunerado, te emancipas de casa de tus padres para consuelo de tu padre y disgusto de tu madre y te vas a un pisito compartido con un colega de la facultad. Decides casarte y formar una familia.

Tienes tus momentos buenos y tus ratos malos, procuras disfrutar de las cosas que te da la vida, disfrutar de la familia y de los amigos de los que tienes y de lo que tendrás y no echas de menos nada de lo que perdiste, ya ni siquiera te acuerdas de aquella moto por la que te morías, esa moto que te quitaba el sueño, ahora lo que te quita el sueño es la hipoteca y la letra del coche, y el bebe que patalea en la cuna y que no te deja dormir. Te quita el sueño y te alegra la vida, así lo equilibras todo. Así que piensas, en la época dorad que viviste, juventud divino tesoro.