Las fiestas de los pueblos

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Estamos en pleno apogeo de las fiestas de los pueblos, no hay pueblecillo grande o pequeño que no celebre en estos días las fiestas en honor a su patrón con verbenas y bailes populares que no pasan nunca de moda, a todos nos gusta ir a una verbena a bailar el Paquito el chocolatero o el tractor amarillo que pasen los años que pasen nos sacan unos pasos de baile aunque no seamos Fred Ástaire  y Ginger Rogers. Todos disfrutamos muchos de estas festividades y cuando nos juntamos con amigos del pueblo que hacía meses que no veíamos pues con más razón.

Las fiestas de mi pueblo acaban de pasar y nos hemos juntado una buena cuadrilla, la verdad es que lo hemos pasado en grande a pesar de lo que nos pasó. En mi pueblo hacemos una romería en honor a la Virgen así que andamos todos al monte a pasar un fin de semana de rumbas y cervecitas fresquitas. Nos bañamos en el rio y comemos unas enormes paellas que se hacen para todo el que quiera. Todos nos apuntamos a cada actividad y cada juego que se proponía. Y también a ayudar en lo que hiciera falta. En una ocasión faltaba hielo y nos ofrecimos bajar al pueblo a por las bolsas que ya estaban preparadas, cuando bajábamos la pendiente nos oímos un chasquido y se paró el motor del coche de mi padre, pensé que nos habíamos quedado sin frenos cuesta abajo. Todos nos asustamos mucho. Por suerte no fueron los frenos si no imaginaros la situación, los cinco en el coche cuesta abajo y sin frenos, con menos se hace un chiste.

No se que de la transmisión se había partido y por eso el coche se paró en seco como parte del bloqueo anti averías, para hacer las cosas bien del todo nos propusimos buscardesguaces y arreglar la avería antes de volver a subir al monte. Encontramos lo que buscábamos y pudimos reparar el coche en unos minutos porque uno de mis amigos trabajaba en el taller con su padre. Si no hubiésemos querido nadie se habría enterado del incidente, pero cuando llegamos se lo conté a mi padre para que estuviera al tanto del estado del coche.

Pudimos seguir con la romería sin más altercados y la verdad es que lo pasamos genial, reímos y contamos historias alrededor de una hoguera, todo muy familiar.