Una cuesta de enero demasiada pesada

casaboreal

Con dieciséis días a nuestras espaldas del nuevo año mi balance a día de hoy creo que va siendo algo pésimo, he recibido el nuevo año a golpe de talonario y la verdad que mucha gracia no me hace, es verdad que prefiero eso a otras cosas pero que vivir ahogados tampoco es vivir. Empezamos el año con que el coche nos perdía aceite y claro no se podía quedar así tuvimos que llevarlo al taller, la dolorosa como cabía de esperar ha sido más bien dañina porque el precio muy bajo no ha sido, del mismo modo la caldera del agua caliente comenzó a tirar agua vete tú a saber de dónde, por lo que tengo el agua caliente cortada esperando que el fino del fontanero se digne en aparecer y ahora por si fuéramos pocos como se suele decir en mi pueblo parió la abuela, mi hija jugando con el perro ha roto el frontal de su cama y nada podemos hacer por arreglarlo, la verdad sea dicha el dormitorio ya le toca que lo cambiemos pero por favor de uno en uno.

A sí que para no variar y con una cuesta de enero más pesada que nunca ya estamos haciendo números, para poder terminar de pagar el coche y la caldera este mes y el mes que viene comprar el dormitorio de mi pequeña. Por más vueltas que le damos los números no salen porque evidentemente ahora el dormitorio no va a costar poco, y ya que te pones lo haces para un montón de años, así que ya andamos mi hija y yo buscando como locas dormitorios juveniles online a fin de poder encontrar alguna ganga o una oferta barata, pensamos que ahora con las rebajas igual en alguna tienda en internet encontramos algo interesante, por eso el rato libre que tengo no paro de buscar en mi ordenador para que no se me escape nada. Claro lo que pasa que como mi hija ya es grandecita dice que lo quiere elegir a su gusto y yo me enfado y le digo que por romperlo no tiene ni voz ni voto jajajaj que hubiera tenido más cuidado, en fin nos lo tomaremos a risa porque la verdad que no nos queda otra, esperando desde luego que esto para aquí y febrero no nos depare muchas más sorpresas inesperadas que nos duela mucho más el bolsillo.